lunes, 16 de mayo de 2011

Moneda

Como todos los días ella lo llevaba a su banco de plaza, lo dejaba bajo el sol y se iba a comer un pancho.Los niños revoloteaban a su alrededor sin entender si era una estatua viviente mas  o si realmente era un hombre inmóvil.
Las burbujas lo rozaban, el aroma a maní praline le hacia agua la boca y la sensación de felicidad a su alrededor lo inquietaba.Ellos finalmente se animaron, depositaron una moneda en el sombrero que se quitaba y apoyaba a su lado. Esperaron la reacción.
Una sonrisa salio y una lágrima se derramo.

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