Mudanza.
Atreverse a danzarla,
encontrarse mudo
mudando,
mutando.
Danzarse en pequeñas cajitas
prestadas, conseguidas al pasar.
Desintegrarse.
Cocina,
pieza,
baño,
ropa,
recuerdos,
libros abajo y un toallón.
Que nada sea demasiado pesado.
Que nada demasiado liviano.
Rotular,
encintarse,
destacar lo frágil.
Agarrarse y levantarse de a cada
parte.
Empujarse.
Moverse con un pie
portodoelpasillo.
Llamar a los amigos, los que más
cerca pueden cuidar.
Llamarse a uno mismo todo el
tiempo, que parecerá que estará integrando y desintegrando, embarcando,
flotando en el vacío de haber desarmado el hogar.
Pedir ayuda para volver a juntar
los pedacitos en una nueva cocina, un nuevo lugar para los recuerdos, para los
libros preferidos.
Nuevos sonidos para la misma
música.
Reacomodar la estantería.
Y no olvidar de cultivar un nuevo y más propio jardín.
Tiempo real: 9 meses.
Ana Schroder
26/05/2017