Tetas
Todos los muñequitos se exhibian en la entrada del
estacionamiento. Martín estaba sentado atrás, mientras yo avanzaba, él giraba
la cabeza para poder mirar mejor.
-Mirá mamá, es Batman.
En orden de aparición estaban Batman, Robin,
Batichica, el guasón y uno verde que no me acuerdo.
Me freno de repente frente a un speaker, muy canchera
le digo:
-Un combo tres grande, con agua en vez de gaseosa, una
cajita feliz, con pollo, no carne.
Satisfecha me recuesto en el asiento. La voz de
frecuencias recortadas pregunta:
-¿Con que jueguete acompaña la cajita feliz?
Miro a Martín por el espejo retrovisor, mientras pido
a Batman, él sonríe mirando hacia afuera.
En la segunda ventanilla una chica que atiende mil
cosas a la vez, me pregunta sobre aderezos, cantidades, medidas, sabores. No
logra jaquearme en ninguna respuesta, sabiamente respondo:
-Grande, chico, ketchup, sal.
Me quebró el saque cuando mecanicamente dijo:
-Batman no hay más, ¿Qué otro juguete quiere?
Giro velozmente la cabeza, Martín fastidiado pide uno
de los malos.
La chica los enumera, Martin elige otro fuera de
stock. Se le transforma la cara.
-Hijo, ¿Querés a Robin?
- ¿Robin? - Me contesta con cara de asco mezclada de
adolescencia prematura.- Ma, tengo hambre me grita.
Saco la cabeza por la ventanilla, necesito encontrar
empatía con la cajera.
-Dame lo más parecido a Batman que tengas.
Ella asiente, me da mi cambio y me manda a retirar por
la ventanilla tres.
Estaciono el auto y abro los paquetes, finalmente
encontramos la calma ahogándonos en nuestras papas fritas. Martín con la boca
llena dice:
- Ma, Batman tiene tetas.