martes, 22 de noviembre de 2011

Microficción del Taller del Festival Azul Cervantino


Gira

   Arrugaron las nubes el azul, hasta quedar todo negro como mi traje, arriba un sonido claro y monótono, mis brazos articulados tratan de protegerla, ella vacila. Tuve miedo de que un soplo de viento rajara mi vestido, a ella no parecía importarle lo que sucedía. La furia se desata allá arriba, yo sentía por la fuerza que trasmitía su mano, que necesitaba un amigo. Traté de absorber su nerviosismo, pero nada la calmaba. La tormenta desatada no solo permanece en el aire, también está  en su cuerpo.
   Cruzó la calle corriendo, yo temí desintegrarme, no vio el auto. Quise detenerla, gritar, solo crují, rodé por el suelo, quedé junto a ella, sentí su aliento, su angustia que no alcanzó a lavar el llanto del cielo, ni la  sangre que gira y gira.

                                          Nelida Delbonis

Microficción del Taller del Festival Azul Cervantino


La puerta

   Llegué a la casa esperando encontrarlo, cuando abrí la puerta los libros saltaban de los estantes y parecían que querían advertirme. ¿Advertirme de que?
   Nada estaba en su lugar y el lugar era y no era el mismo.
   Seguí adelante, me saqué esos altos y molestos tacones, abrí otra puerta y vi a la niña agazapada, como un animal aterrado. El peligro estaba cerca, ella lo veía, yo no. Entré sin hacer ruido, la niña corrió a mis brazos como si fuera un fantasma.
   La apreté contra mi pecho y cerré  la puerta dejando adentro la amenaza. Le eché llave, una vuelta, dos vueltas, mil vueltas sentí que encerré el fuego, ese fuego que iba aumentando devorando todo el temor, después corrí yo con la niña que era.
   Cuando cruzó la puerta, cayó la llave y  la atrapó otro universo.

Nelida Delbonis

Microficción de Taller de Festival Azul Cervantino


El Juguete

      Llegaron juntos a mi negocio. Miraron el mismo juguete. Era el único. Que personajes tan dispares: la mujer, de mirada dulce y manos temblorosas, explicaba,  con voz insegura,  que lo necesitaba para su sobrino enfermo.  El señor, de voz potente, mirada cínica, que su nieto lo quería y para él era imperioso llevarlo.
      - Disculpe-dijo ella- necesito llevar este juguete para Juancito que está en cama por un problemita de salud y el lo quiere tanto.
      - De ningún modo, respondió el en forma despectiva,  yo lo vi en la vidriera primero que usted y aquí estoy.
      - Pero mi sobrino……..
      - ¡Basta ya! No admito replicas, lo quiero y lo llevo- dijo el caballero.  Lo tomo bruscamente en sus manos y procedió a pagarlo.
      La joven se dio por vencida ante la arrogancia del señor y con un andar torpe y derrotado se marcho del negocio.El señor, satisfecho con su proceder.
      Los mire a ambos, imagine lo dispar de sus vidas. Senti pena por la joven.

de  Virginia Vasirani

Microficción del Taller de Festival Azul Cervantino


Que linda semana

¡Qué semana increíble en esta cálida y luminosa ciudad Cervantina! Tantos días recorriendo senderos para participar de los  variados eventos.  La costanera del Calvu-Leuvu, su gente caminando, corriendo, pescando, a un ritmo tranquilo y manso, como la ciudad misma. No quiero dejar de lado el hermoso Monasterio  Trapense, la Trapa, como le llaman los lugareños, la Boca de las Sierras, que nos deleitan loa vista con la naturaleza de sus lugares.

de Virginia Vasirani

Microficción Festival Azul Cervantino


ESTOY CANSADA

Justo hoy vienen a decirme eso, Yo que todo lo di, que me la pase lavando, planchando y fregando, toda la vida para ustedes, que trabaje sin descanso de lunes a lunes, los 365 días del año durante mas de 50 años.
Nunca tuve tiempo para mí.
Siempre mirando las necesidades de los demás relegando mis deseos.Quien sabe donde podría haber llegado si hubiera pensado en forma más egoísta. Hoy seguramente sería jubilada de directora de escuela  pues siempre desee ser maestra de primaria.Creí que la justicia se haría cuando llegaba el ocaso de mis días, teniendo una vejez feliz, rodeada de mis hijos, nietos y tal vez bisnietos. Y hoy cuando cumplo mis 84 años, en vez de decirme: "mami,  ya no puedes vivir solita, ven a vivir con nosotros" me dicen te llevamos a un geriátrico.

de Ricardo Paileman

Mini cuento taller Festival Azul Cervantino


PAZ
Durante la Semana Cervantina, a orillas del Calvu Leuvu, (arroyo Azul), mientras miraba las garzas blancas, jugando y comiendo sobre sus apacibles aguas , decidí correr por la ruta hacia la Trapa.
Allí, sobre la tranquilidad de las colinas, de los arcaicos cerros rocosos, encontré la luminosa y armónica paz,  que los monjes transmiten a sus peregrinos.

de Ricardo Paileman