La puerta
Llegué a la casa esperando
encontrarlo, cuando abrí la puerta los libros saltaban de los estantes y
parecían que querían advertirme. ¿Advertirme de que?
Nada estaba en su lugar y el
lugar era y no era el mismo.
Seguí adelante, me saqué esos
altos y molestos tacones, abrí otra puerta y vi a la niña agazapada, como un
animal aterrado. El peligro estaba cerca, ella lo veía, yo no. Entré sin hacer
ruido, la niña corrió a mis brazos como si fuera un fantasma.
La apreté contra mi pecho y cerré la puerta dejando adentro la amenaza. Le eché
llave, una vuelta, dos vueltas, mil vueltas sentí que encerré el fuego, ese
fuego que iba aumentando devorando todo el temor, después corrí yo con la niña
que era.
Cuando cruzó la puerta, cayó la
llave y la atrapó otro universo.
Nelida Delbonis
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