jueves, 6 de noviembre de 2014

Segundo Rosa - Taller CABA 2014



Cuando llegues a mi edad vas a entender porque lo hago. ¿Sabes?
Voy aprendiendo que ya no cuento con tanto tiempo… ni tantas posibilidades. No quiero perderme nada de lo que aún me pasa cerca. Es que miro todo lo que no hice, todos los proyectos que tuve, todos los amores que dejé ir, todos los sueños que aún hay dentro mío, y quiero que el tiempo se detenga, que me dejen hacer y dedicarme a las cosas importantes, las que me afectan la vida, las que me reconfortan, las que me van a trascender. Quiero tener más tiempo para jugar con mis hijos, quiero trasmitirle  lo esencial. Quiero encontrar la compañía que acepte esto, con quien compartir, vivir y soñar hasta el último de los días.
No, no es que quiero hacer pendejadas como vos decís. Es cierto que hay tiempos más acordes para estas cosas, pero… ¿porque no ahora? Quien fija las pautas para hacer las cosas en cada edad? Tampoco es que voy a hacer deportes de alto riesgo, ni pretendo probarme en la primera de Vélez. Es solo esto. Disfrutar cada momento. Ser feliz con mis deseos. Hacer lo que siempre fui postergando por urgencias razones a la vista menores.
¿Qué remedio me queda? Hoy soy más sabio que ayer… sin dudarlo. Si hubiese entendido esto hace veinte años, hubiese aprovechado mas todo. No me arrepiento, no.   Y no dejo de ver todo lo que hice… viajé, probé, trabajé de lo que me gustó,  me casé, las tuve a ustedes, las disfruto, me divierto, me hincho de orgullo con cada logro que tienen. Y me encanta que estén conmigo y me acompañen, y se preocupen por mí.
Pero mi vida no está terminada, mi amor. Yo sigo más vivo que nunca hoy. Y tengo muchas ganas de terminar cosas, empezar otras y seguir con todo. No, no me creo omnipotente, pero aun puedo con todo. Sostenerlas, protegerlas, bancarles el crecimiento, acompañarlas y también seguir creciendo y explorando.
Si no hiciera esto no sería yo. Y ahí sí que envejecería de un día para el otro. Como una planta que metés en el horno, me secaría en un rato.
Vos seguramente no dimensiones esto, porque para vos no hay límites, ni destinos, ni caminos prefijados. Vos tenés todo para hacer. Y eso es maravilloso. Soy feliz al verte, al verlas, incorporando herramientas cada día. Aprendiendo, eligiendo, diferenciando. Sé que las estoy acompañando a vivir la vida en libertad, con criterios propios, sin condicionamientos. Bueno, a mi me paso algo parecido cuando tenía tu edad. Y no me arrepiento de nada. Solo que cometí el pecado de soñar en exceso… y quiero intentar cumplir con cada uno de esos sueños.
Pero no me reclames por eso, por favor. Yo sé que me ves como un padre raro. La mayoría de los padres que conocés no hacen estas cosas. Pero también sé que en el fondo, a vos te gusta que siga probando. Espero que algún día me entiendas.
¿No querés venir conmigo y aprendemos juntos?


No hay comentarios:

Publicar un comentario