Después de
dos meses de ausencia, la compañia volvió a reponer la soda. El le devolvió los
unicos dos envases vacios y ofendidisimo les pidió que no volvieran nunca más.
Carta:
A quien
corresponda:
Mediante
esta carta quedan notificados que en el día de la fecha pasaron a retirar los
unicos dos envases de soda que durante dos meses no hicieron mas que juntar
polvo debajo de la pileta del lavadero de mi casa.
He pedido
la cancelación del servicio verbalmente al respositor de vuestra empresa.
Saludo atentamente
Dr Roberto Jauregui Insua.
Pasillo:
La del 5to
B salió para espiar. Mientras que la del 7mo A bajó hasta el 4to para escuchar
mejor. La del 2do C detuvo el ascensor con el botón de emergencia. Los del
primer piso se perdieron toda la pelea. El sodero salió del edificio echando
putas con dos envases vacios en la mano. El del 3ero C, al grito de: No vuelva
nunca más y una serie de epitetos irreproducibles, cerró de un portazo su
departamento.
Dialoguito:
-Y ustedes?
Dijo una de las mas viejas
-Y acá,
estuvimos esperando. Contestó la que estaba mas sucia.
-Pensamos
que se habian olvidado de nosotras. Contestó la otra.
-Ay, pero
por favor, nosotras pensamos que las habían secuestrado. Dijo otra con un color
diferente.
-Sos
exagerada, como si no hubieras pasado más de dos semanas en la misma casa. Le
respondió la más sucia.
-Ya esta
igual, no vamos a volver más a ese lugar . Dijo la otra.
-Se
pelearon a los gritos, mientras nos bajaba por las escaleras, un papelón. Dijo
la sucia.
- Si un
papelón. Dijo la otra.
Atento:
Se sentó
como todos los martes a la mañana a esperarlo. Hacia dos meses que no venia. No
tenia porque ser este martes, justo el que volveria.
Como todos
los martes, le dio un rango horario, de 8 a 12Hs. Si no venía, marcaría en el almanaque con
rojo. Como los martes anteriores.
Sentado
miraba la puerta, miraba el reloj, miraba el portero electrico, miraba las dos
sodas vacias y polvorientas que habia preparado al lado de la puerta.
A los
quince minutos, se paró y fue a buscar el diario. Leía una nota, miraba la
puerta, miraba el reloj, miraba el portero electrico, miraba las dos sodas
vacias y polvorientas que habia preparado al lado de la puerta.
A la
hora tenia que ir al baño, hizo una
repasada, puerta, reloj, portero electrico, sodas. Hizo un pis largo, la
ansiedad no le permitía disfrutarlo, hizo mas fuerza de lo necesario para sacar
el líquido, se lavó las manos lo mas rápido que pudo, sin jabón y volvió a su
puesto.
Todo estaba
igual, la soda, el reloj la puerta el portero.
A la hora y
media cabeceaba medio adormilado. A las once menos cinco, sin un minuto de más,
el sonido del timbre lo sacudió. La
mezcla de emociones lo confundió, no sabia qué manotear primero si el portero o
el blister de Enalapril que tenía en el cajón.
Del otro
lado del tubo, alguien gritó
- Sodero.
Con una
sonrisa de venganza incrustada en la cara apretó el botoncito que abría la
puerta de abajo.
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