jueves, 6 de noviembre de 2014

Daniela Lagares - Taller CABA 2014

SODA



Después de dos meses de ausencia, la compañia volvió a reponer la soda. El le devolvió los unicos dos envases vacios y ofendidisimo les pidió que no volvieran nunca más.

Carta:
A quien corresponda:
                                       Mediante esta carta quedan notificados que en el día de la fecha pasaron a retirar los unicos dos envases de soda que durante dos meses no hicieron mas que juntar polvo debajo de la pileta del lavadero de mi casa.
He pedido la cancelación del servicio verbalmente al respositor de vuestra empresa.
Saludo atentamente
Dr Roberto Jauregui Insua.

Pasillo:
La del 5to B salió para espiar. Mientras que la del 7mo A bajó hasta el 4to para escuchar mejor. La del 2do C detuvo el ascensor con el botón de emergencia. Los del primer piso se perdieron toda la pelea. El sodero salió del edificio echando putas con dos envases vacios en la mano. El del 3ero C, al grito de: No vuelva nunca más y una serie de epitetos irreproducibles, cerró de un portazo su departamento.

Dialoguito:
-Y ustedes? Dijo una de las mas viejas
-Y acá, estuvimos esperando. Contestó la que estaba mas sucia.
-Pensamos que se habian olvidado de nosotras. Contestó la otra.
-Ay, pero por favor, nosotras pensamos que las habían secuestrado. Dijo otra con un color diferente.
-Sos exagerada, como si no hubieras pasado más de dos semanas en la misma casa. Le respondió la más sucia.
-Ya esta igual, no vamos a volver más a ese lugar . Dijo la otra.
-Se pelearon a los gritos, mientras nos bajaba por las escaleras, un papelón. Dijo la sucia.
- Si un papelón. Dijo la otra.

Atento:
Se sentó como todos los martes a la mañana a esperarlo. Hacia dos meses que no venia. No tenia porque ser este martes, justo el que volveria.
Como todos los martes, le dio un rango horario, de 8 a 12Hs.  Si no venía, marcaría en el almanaque con rojo. Como los martes anteriores.
Sentado miraba la puerta, miraba el reloj, miraba el portero electrico, miraba las dos sodas vacias y polvorientas que habia preparado al lado de la puerta. 
A los quince minutos, se paró y fue a buscar el diario. Leía una nota, miraba la puerta, miraba el reloj, miraba el portero electrico, miraba las dos sodas vacias y polvorientas que habia preparado al lado de la puerta. 
A la hora  tenia que ir al baño, hizo una repasada, puerta, reloj, portero electrico, sodas. Hizo un pis largo, la ansiedad no le permitía disfrutarlo, hizo mas fuerza de lo necesario para sacar el líquido, se lavó las manos lo mas rápido que pudo, sin jabón y volvió a su puesto.
Todo estaba igual, la soda, el reloj la puerta el portero.
A la hora y media cabeceaba medio adormilado. A las once menos cinco, sin un minuto de más, el sonido del timbre lo sacudió.  La mezcla de emociones lo confundió, no sabia qué manotear primero si el portero o el blister de Enalapril que tenía en el cajón.
Del otro lado del tubo, alguien gritó
- Sodero.
Con una sonrisa de venganza incrustada en la cara apretó el botoncito que abría la puerta de abajo.

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