Mirame
Quisiera que me diga algo, que me mire; pero sus ojos
ya se habían ido por las líneas que dibujaban las grietas del piso.
Trataba de traducir las muecas que hacía, pero igual
no lo entendía.
Me senté a esperar un rato, miré la grieta, los
dibujos del piso, la mancha de humedad de la pared. Pensé en que deberiamos
llamar al pintor y combinar un horario,
pensé en cuanto saldría la pintura, pensé en el descuento con la tarjeta, pensé
que este mes la tenia colapsada, entonces pensé en mi cuñado y mi hermana, pensé
en la tarjeta de ellos. Pensé en llamarlos ¿Que podían estar haciendo? Comiendo
o durmiendo o en el cine. Pensé en ir al cine, pero ¿solo? ¿Qué podría ir a ver? A esta altura me podía
meter a ver cualquier cosa con tal de distraerme un rato ¿Pero no era tarde para el cine? Tenía que
mirar la hora, giré la muñeca para llevarme el reloj a los ojos.
Su voz interrumpió mis pensamientos:
-Ey donde te
metiste?
Ahora me miraba y me hablaba, me desbordé de la
alegría, solo tuve unos segundos para contestarle. antes de que se vuelva a
desconectar de este mundo.
-Nada, pavadas. Le dije sonriendo.
Apenas levantó las cejas en signo de comprender mi
mensaje, volvió a clavar los ojos en la grieta.
Me levanté le di un
beso, saludé a la enfermera le deje algo de plata y me fuí.
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