lunes, 16 de mayo de 2011

El Viaje

Linda Herrera

--¡No!, ya te dije que no. Quiero irme de vacaciones a Brasil y no se habla más del asunto.
Gracias señora. ¿Me lleva por favor a la avenida de Las palmas?
Por qué siempre tiene que ser a donde ella quiera ir, yo quiero ir a la playa, quiero sol, estoy cansada de estar en casa sola con tu hija, por favor convéncela de que vaya a Brasil.
-- Disculpe señora ¿a donde dijo?
-- Avenida Las Palmas. Palmas, palmeras, playa. ¡Dios, quiero irme ya!
-- Es lindo Brasil. Disculpe, no pude evitar escuchar que viajará allí.
-- Todavía no es seguro, si mi hijastra dice que no, no se hace. Ella siempre tiene la última palabra.
-- ¿Tiene usted una hijastra? Yo tuve una madrastra, es decir mi mamá.
-- ¿Y cómo se llevaba con ella? Soledad y yo no somos muy unidas, es mas creo que ella me odia. Es una chica muy complicada.
-- Mamá y yo no siempre nos llevamos bien. Cuando papá me la presento no podía creer que se llamara igual a mi, Heidi. Cuanta coincidencia. Me dio mucha rabia y no le hable a papá durante una semana.
-- Pero, ¿Cómo fue que terminó convirtiéndose en su mamá?, o bueno para que usted la terminara considerando su madre.
A soledad le gustan los caballos, así que para su cumpleaños la llevé a ver los ponis, ella estaba muy callada, su rostro se veía carente de cualquier emoción. Cuando llegamos ahí, ella se subió al poni negro brillante, parecía muy dócil. De pronto Soledad hizo un movimiento, el animal se paró en sus patas traseras y ella cayo al suelo sobre su espalda. Todos salimos a auxiliarla, ella no decía nada, solo me miraba fijamente, como culpándome de lo que había pasado. Desde ese día no nos llevamos bien.
-- ¿Usted estaba junto a ella cuando se subió al animal?
-- No, yo estaba mirando desde las gradas, la vi subirse. La verdad me dan miedo los caballos.
-- Cuando era niña quería ser cantante, subía a la terraza en las tardes y cantaba hasta que anochecía. Un día vi un cartel en la escuela, iban a haber audiciones para quienes quisieran cantar en el festival de primavera, mi corazón dio un brinco y me emociono la idea. Durante dos semanas practique la canción. Cuando llegaba a la parte aguda del coro, mi voz sonaba como el graznido de un ganso. Nunca llegaba a alcanzar la nota. Una tarde mientras practicaba, escuche un piano que tocaba la misma melodía que yo cantaba, no sabia de donde provenía el sonido. Empecé a cantar lo que tocaba el piano, al llegar a la parte del coro, mi voz salio fina y natural, de inmediato baje a ver si el sonido provenía del piano que teníamos en casa. Cuando baje allí estaba ella tocando esa melodía, me miro y me señalo un banquito, me senté y empezamos a cantar juntas. Ensayamos durante una semana, hasta que llego el día de la audición y la di. Salí de allí directo a casa. Cuando llegue ella me esperaba en la puerta, la abracé fuerte y ella a mi.
-- A Soledad le gustan los animales salvajes, los leones, los monos. A mi me gustan los paisajes, pero a ambas nos gusta la naturaleza. Doblando la esquina me quedo. Gracias Heidi.
--Por nada señora, espero que disfrute Brasil.
-- África. Soledad quiere pasar sus vacaciones allí, ir a ver los animales. Es a donde iremos.



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