La vida de Irene. Segunda parte.
Te lo digo por tu bien. Y por el mío.
Pero escuchame una cosa... haceme un café y mientras escuchame una cosa.
Lo que vos buscas no existe. No existe, boluda ¿escuchas? No existe. Te lo digo
yo que tengo 71 años y te aseguro lo ví todo. ¿Qué te crees? ¿Que sos original?
¿Que nosotras, que yo, no bailé en las mismas pistas que vos? ¿Que no escuché
esa canción? Ja. Mil veces. Cuando llevaba los chicos al colegio y cruzaba al
papá de los Barrios que usaba esas botas y olía a potro. O cuando tediosamente
iba cada jueves a la reunión de la cooperadora y pasaba por el teatrucho de la
vuelta y salía esa música "inspiradora" y se veían cuatro o cinco,
cada uno en su atril, pintando lugares e ideas que yo también tenía. ¿Te creés
que no vomité nunca yo frustraciones? Pero es así nena, la única verdad es la
realidad. Te llamás Irene y a Horacio le gusta que le prendas la lámpara. Andá
prendela que ya esta oscureciendo. Y no faltes más al trabajo que te van a
terminar echando.
de Marité Repetto
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