TUMBERAS
Magdalena es cruda. Cruda y desnuda. Aún vestida, aún callada, Magdalena
anda desnuda y cruda. Nunca había logrado vestirse, ni de ropa, ni de historias,
ni de amor.
De niña jugando en la calle, en el barro de la calle, barro de tierra y
orín, de agua y basura. La ropa, si la había, era parte de la piel, apenas un
borde, un recorte mal puesto entre su cuerpo y el barro, la lluvia, el polvo,
el sol. Los pies se confundían con ese barro, no importaban, ni el cuerpo. Pero
a veces el pelo molestaba, se enganchaba en alambres o cardos, entonces lo
estiraba fuerte para atrás, lo mojaba y ataba. Peinada, cruda y desnuda.Y así
creció. Prescindente de ropas y amor.
Hoy cuando se corren las trabas y se escuchan las llaves abriendo las
puertas, avanza por el corredor oliendo olores, humedad, orín, desinfectante y
hombres. Siempre desnuda aun vestida, camina oliendo, con los pies en el barro
de cemento. Cumple, entrega, lleva, y se va. Siempre desnuda, siempre cruda.
Vestida y desnuda. Callada. Peinada.
de Marité Repetto
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