Por Jorge Crom
--Sí-- le contesté al periodista – lo hice por hambre.
Las imágenes reproducían fielmente las caja del camión jaula volcada al borde del camino. Unas cuantas vacas sueltas pastaban sin acusar recibo de lo sucedido.
--Eramos ocho. Todos del barrio de aquí a cien metros – insití.
El charco rojo estaba coronado por la cabeza del inocente animal que con su vacuna mirada interrogaba al televidente.
--Con este facón que uso para el asado, la fui carneando– dije, cuando el periodista y su camarógrafo decidieron dar por terminada la nota.
Nos quedamos en el lugar a la espera de los otros medios para volver a dar testimonio, cuando el Panza nos avisó que ya era tiempo de retirarnos y subir al micro para San Vicente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario