RESURGIENDO
Abril cruzó el último semáforo. Sonrió tímidamente ante el recuerdo de un pocillo de café derramado, y su
salida arrebatada e impetuosa del lugar. Una reacción tan contraria a
su ser. Algo hacía que sus pestañas lucharan una guerra inútil por quedarse en su lugar: el recuerdo de la mirada ausente de Nazareno al verla partir. El semáforo indicaba el paso, la carretera fue abriéndose cual flor en
primavera, su rostro moreno, dulce en costraste con el sol que entraba
por el parabrisas. Levantó la mirada lejana. Un amplio
horizonte la estaba esperando.
FIN
Andrea Garcia
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