miércoles, 26 de octubre de 2011

Taller de Suipacha


El queso del basural

Era un día lluvioso uno de esos días en los que el silencio es eterno, y el agua interrumpe nuestros oídos, cuando  Filipino decidió salir a caminar. En uno de esos momentos, una calle oscura, larga y angosta le llamó mucho la atención  por lo que su curiosidad lo llevó a recorrerla. Caminando por esa calle él no sabía cuál era el final de su trayectoria.
A unos pocos metros, al llegar a una estancia, vio a su izquierda un largo callejón que terminaba en montañas. Otra vez la oscuridad se adueñó de él y lo empujó a conocer. Al entrar sintió un aroma delicioso, y vio un color rojo que resaltaba en las montañas.  Era un queso, nada más, ni nada menos. Sin pensarlo se acercó hacia él, lo tomó, y la lluvia lo apresuró a que se retirara del lugar.
Caminando de regreso pensaba en qué habría pasado con ese queso si no hubiera caído en sus propias manos. Entonces resolvió no alejarse jamás de él.

 Ale


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