Rompiendo estructuras, sentado en un banco de Caos.
De Matías para Bibiana, robalo.
I
El regalo
El tiempo, mapa de suspiros, brota desde el aire y se muestra tal cual como en su momento imaginamos un fututo.¿ Por qué entonces elegir la incertidumbre?¿Qué esconde ese escudo? ¿Demorar lo lógico y necrológico para poder convivir con la memoria? Ella, tamborilea los dedos con la mirada fija en nuestras manos, esas que usamos para acariciar y romper…, para mecer y golpear.
No existe arma tan letal como el propio pulso. En nuestra materia existe el tiempo, y si posamos el odio en un pecho humano nos sorprende lo sonoro. Pero no es perfecto. Nos regala una incertidumbre: la inconstancia, en su día a día y más aun, cuando silencia su regalo.
II
Mientras él me amaba
No se como pasó pero él ciego llego a verme. No pude apartar mi mirada de sus ojos enfocados que por primera vez usó. O quizás yo le presté atención. Y no sentí nada. Y sentí todo. Me sentí ridícula cuando de los ojos ví el brillo escurridizo que enhebraba sus arrugas y me di cuanta que fui yo quien nunca lo miró. Él si. Él escuchaba el silencio de mi vergüenza, olía mi perfume de mujer agitada y podía si quería tocarme y ver como mi fibra bailaba al compás del ritmo exagerado que elegía mi corazón.
Por eso nunca abrió la puerta. Él podía verme. Yo a él, elegía que no.
III
En la Duda
-“…Caminé por inercia. Las baldosas blancas y negras se unían a cada paso mientras mis ojos las enfocaban. Nunca fueron grises… Recuerdo sí, que apoyé mi mano derecha en un muro. Debió ser de ladrillos, era áspero y lo sentí húmedo al tocarlo. Las rodillas flaquearon y el jadeo se imponía involuntario. El cuerpo se desorganizaba.
Desprolijo intenté dar un paso. Fracasé en el intento. Sentía bajar, tibio, el color que dividía mi espalda en dos. El dolor era conocido. Y fue ahí cuando caí. Solo respiraba por la boca estriada en mi espalda. No recuerdo más.
Solo se que mis ojos aun siguen abiertos y el dolor cada vez es más conocido. No puedo moverme. Tampoco sé si es de ladrillos. Mi cabeza se apoyó en el la dirección contraria…”.
IV
Escape
Al encontrarse nuevamente, el jugo mas temido mojo los labios de los presentes. Embriagados en el éxtasis clandestino de lo oculto bailaron y jugaron a ser los que el momento les proponía. No disimularon la ansiedad de tenerse, pero no se miraron en toda la noche. Cada uno sabia que el otro lo sentía… lo esperaba.
El tiempo no hizo más que arrebatarles el silencio cuando por fin se encontraron embebidos en deseo. Se besaron tan desesperados, confundiendo ese beso con la necesidad de respirar… tan cómodos, tan profanos, tan deliciosos como su naturalidad los organizaba. Alocados se miraban y nuevamente se devoraban. Pero tenia que terminar.
El tiempo de la suplica y el permiso se mostró ridículo ante la verdad. La verdad que no hizo más que encontrarlos y desnudos de palabras se acercaron. El contacto simple y tortuoso de un beso que no dejaran de recordarlo jamás.
V
Edipo
(Edipo desenrolla un papiro y lee)
“Es el centro de la verdad la coincidencia letal donde la existencia se simplifica: nacer.
La verdad que no queremos escuchar, que nos duele y pesa.
Un amor tan maternal como suave… tan fuerte como el que nace de los ojos de una mujer.
El amor que une y procrea.
¿Cómo distinguir a los amores que deben amarse como impuestos? Hace pensar que el amor se concibe conciente.
¿Por qué no podemos amar a una madre como mujer… que tragedia esconde ese misterio. ¿Pero seria tragedia si no sabemos que es nuestra madre?
El amor universal que persigue errante la raza humana… cual es?”
(Suelta la hoja y al público continúa)
- ¡La verdad que hoy queremos escuchar!… la que no que no quiero. Pero soy conciente que amor maternal no es tal… porque en fin, yo soy un hombre y ella una mujer.
Hoy solo creo encontrar la paz en el olvido. ¿Pero cómo olvidar a quien ame, y con quien procree? Y es ella quien sin saberlo, me engendra años atrás y así me condena, inconciente.
¿Cuál es el amor del que me hablan? El de hombre, hijo… ¿o lo simplifico en instinto?
Final
Siempre amamos el secreto y en el secreto amamos.
Algo público hoy se hace: solo palabras
que poco ayudan pero descargan lo que ya no podemos retener.
Y así, mostramos , parte de nuestra historia. Pero lo que nadie sabe es que son restos, lo procesado y desechado. Pero ellos, ilusos, igual nos aplauden.
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