martes, 10 de abril de 2012

María Fernanda Carro. Taller Orense cuenta su historia - Proyecto centenario. Primer encuentro.


LA ESPERA


Pasó arrastrándose, casi pidiéndose permiso un pie con el otro. Las tres de la tarde caían con todo el peso de los cuarenta grados a la sombra del árbol de moras, el único lugar donde se podía observar la llegada del tren sin ser visto por la gente. Las llagas  en las manos y unos pocos billetes en el bolsillo remendado de su saco eran la prueba más evidente de que la cosecha había terminado, y con ella su trabajo.
            Había soñado con vivir en un pueblo pujante, tener una casita blanca y un buen caballo, pero para un croto eso es una utopía. Pitaba a lo lejos la bocina del tren. En ese momento, una mano se posó sobre su hombro y lo sobresaltó. Antes de darse vuelta, una voz muy dulce le dijo – Quedate Manuel, sos el amor de mi vida. Si te quedás nos casamos y viviremos en la chacra. El croto, que se llamaba José, no sintió necesidad de explicar ni de explicarse que había llegado su oportunidad… tomó la mano de la mujer ciega y partieron bajo el sol de los cuarenta grados perdiéndose en el pueblo.




                                                                       María Fernanda Carro
                                                                      3/4/12

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