Un cuento muy pequeño.
Es lo que recuerdo, o lo que me parece, yo le cuento…
Era tarde y me pesaban las horas en la espalda y la cabeza
no dejaba de latir. Y la niña no quería dormirse.
Me pareció que los demás estaban mas cansados que yo y me
ofrecí a ir.
Les dije: _ Yo me
ocupo. Y fui.
Parecía endemoniada, saltaba, reía a carcajadas y cantaba
como una loca, eso si, loca de atar, de remate la muy loca. Empezó a correr por
toda la habitación y yo no podía atraparla. Le dije que pare, le pedí por favor
y ella nada. No me escuchaba. Entonces me estire, casi la tenia y pise el
cordón de uno de mis zapatos que se había desatado como ella. Y se río mas.
Ella loca de atar, el cordón y yo desatados. Loca requeteloca le dije, te mato
si te agarro. Y de un manotazo tome lo primero que pude, una jarra de vidrio, y
le di y le di hasta que se quedo callada. Muda se quedo la loca . Mudos nos
quedamos todos.
María Crespo
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