lunes, 19 de diciembre de 2011

Taller semi presencial CABA


Un cuento muy pequeño.

Es lo que recuerdo, o lo que me parece, yo le cuento…
Era tarde y me pesaban las horas en la espalda y la cabeza no dejaba de latir. Y la niña no quería dormirse.
Me pareció que los demás estaban mas cansados que yo y me ofrecí a ir.
 Les dije: _ Yo me ocupo. Y fui.
Parecía endemoniada, saltaba, reía a carcajadas y cantaba como una loca, eso si, loca de atar, de remate la muy loca. Empezó a correr por toda la habitación y yo no podía atraparla. Le dije que pare, le pedí por favor y ella nada. No me escuchaba. Entonces me estire, casi la tenia y pise el cordón de uno de mis zapatos que se había desatado como ella. Y se río mas. Ella loca de atar, el cordón y yo desatados. Loca requeteloca le dije, te mato si te agarro. Y de un manotazo tome lo primero que pude, una jarra de vidrio, y le di y le di hasta que se quedo callada. Muda se quedo la loca . Mudos nos quedamos todos.

María Crespo

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