lunes, 5 de junio de 2017

La última parada



Caminar muy lentamente hasta visualizar una marca singular en el cordón de la vereda. Generalmente una pincelada añeja, casi imperceptible al ojo humano. Una vez visualizada detenerse y enderezar el mentón. Rotar el cuerpo hasta obtener la posición contraria al sentido vehicular y clavar la vista hacia delante. Se aconseja no voltearse a saludar un conocido, ni bajar los ojos a mirar el reloj. Cualquier descuido puede interponerse en concretar el objetivo. Apenas respire, parpadee y espere firme sobre la marca. Cuando lo vea aproximarse afine la vista. Frunza el ceño y adelante su rostro en relación a su cuerpo. Visualice el número del recorrido -ubicado en la parte superior derecha- y corrobore que coincida con el que usted necesita. Si lo es rápidamente comience a realizar ademanes con su brazo derecho y gesticule con todos los músculos de su rostro. Espere a que se detenga y ascienda por la primer puerta. Salude amablemente al chofer sin esperar respuesta y apoye su tarjeta en la luz azul. Séquese el sudor y respire aliviado, usted ya está en camino. Tome uno de los caños amarillos y sosténgase con furia. Por último apriete los ojos y elija su destino, porque esa será su próxima parada.

Martina Oliva

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