Caperucita-Hannibal
de Sofía Aguirre
En el año 2013, en Rosario, vivía Fernando. El amaba a los niños pero de una forma rara. Quiso ser niñero, pero sus actitudes de, podemos decir un abusador o pedófilo, se lo impidieron. Sin embargo, un año después, en 2014 por fin consiguió cuidar a una niña, Luli. Ella tenía 7 años y sus padres que la dejaron a cuidado de su abuela no podían seguir haciéndolo, ya que ella murió de un ataque cardíaco. Por este motivo todos los martes Fer cuidaba a Luli. Las visitas eran normales, jugaban, comían, etcétera. Hasta qué un día la mamá de Luli llamó para avisar que tardaría más de lo habitual. Fernando, que tenía estos problemas mentales, le dijo a la niña que jugarían en la pileta. Estaban pasándola bien cuando el psicópata agarró la cabeza de Luli y la sostuvo por veinte minutos debajo del agua. Luego agarró el cuerpo de la pequeña, lo cortó en pedazos que cocinó y sirvió en la mesa. Él sentado en una punta, la cabeza de Luli a la otra punta, y a los costados los asientos para los padres. Cuando ellos llegaron a la casa, el niñero les dijo que la cena estaba lista, y que el menú era el más delicioso que probarían en sus vidas.
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