martes, 21 de febrero de 2012

Taller semi presencial CABA


Buscándote
de Erica Marino



Como siempre no me importaba nada, ni el cansancio, ni el calor, ni mis hombros doloridos, ni postergarme, ni mi dignidad. Tenía que verte porque sabía o suponía que me necesitabas.
Terminé mi trabajo y tomé el tren. Los minutos se me hacían largos, llevaba un bolso pesado y mi espalda era una tortura, pero seguía ignorando ese dolor porque sentía que el tuyo era más fuerte.
Por fin llegué. Bajé del tren y me dejé llevar por las viejas calles conocidas. Cada una tenía un aroma distinto: tilos, libustros y paraísos que me llevaban a mi juventud…
Aquellos años en que vi tus ojos por primera vez.
Te distingo a lo lejos, me mirás y no me ves, no puedo evitar sonreír porque te noto buscándome. ¡Esperé tanto tiempo para disfrutar esa sensación! Me acerco y me encuentro con tus ojos de siempre, ¡tan tristes! Cuando me ves te cambia la cara, sonreís sin darte cuenta, no reconocés que esos ojos se iluminan y empiezan a vivir.
Caminás conmigo y no podés dejar de hablar, me revelás lo que a nadie más y te sorprendés de que yo entienda qué estás diciendo, de que te conozca tanto.
Entonces te escondés, te asustás, volvés a cerrar tu coraza y me dejás desnuda y triste.
No importa, sigo adelante con mi mejor sonrisa porque sé que tu encierro no es desamor, es cobardía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario